Ciudadanía e interculturalidad: claves para la educación del siglo XXI
1.Cita APA
Arnaiz
Sánchez, P., & De Haro Rodríguez, R. (2004). Ciudadanía e
interculturalidad: claves para la educación del siglo XXI. Educatio
Siglo XXI, (22), pp19-37.
2. Palabras
clave: Multiculturalidad,
Identidad, Ciudadanía, Interculturalidad, Inclusión, Exclusión, Etnocentrismo,
Convivencia, Educación Intercultural, Currículum, Prejuicios, Estereotipos,
Diversidad Cultural.
3.Resumen o abstract
Las ciudades son expresión de la multiculturalidad imperante
en casi cualquier punto del planeta ya que proporcionan una imagen que refleja
la diversidad de sus habitantes. Esta nueva realidad reclama formas, modelos y
prácticas de gestión acordes con las exigencias morales y cívicas de nuestro
tiempo. Por ello se necesita cada vez más que la multiculturalidad sea
gestionada desde planteamientos que favorezcan una convivencia pacífica y
armoniosa entre todos los seres humanos. Se trata de convivir no de coexistir
sin más, de establecer una lucha conjunta que permita construir espacios
comunes que desarrollen proyectos de ciudades mejores para todos, más
inclusivas, abiertas a la otredad y reconocedoras de esta. Este artículo
presenta, en la primera parte, una reflexión sobre los pensamientos, los
sentimientos y las vivencias existentes hoy en día acerca de la diferencia.
Desde una mirada interna y externa sobre la misma y, a través de un viaje al
pasado y al presente, plantea y responde a diversos interrogantes, con el fin
de proyectar un futuro mejor que ayude a construir un mundo abierto a la
otredad y a la interculturalidad. En la segunda parte introduce propuestas para
el desarrollo del interculturalismo en los centros educativos.
4.Conclusiones
A lo largo del trabajo hemos defendido un modelo de
ciudadanía intercultural basado en los ideales de igualdad y justicia, una
ciudadanía inclusiva, abierta y comprometida con la realidad del momento
político, económico, social y cultural actual. Frente al mismo no cabe negar,
ignorar o rechazar la interculturalidad sino afrontarla y gestionarla desde los
marcos del sistema democrático. La ciudadanía intercultural se constituye en un
modelo válido para habitar la ciudad, en un modelo válido de ser, de estar y de
actuar como ciudadanos comprometidos en la construcción de una ciudadanía
democrática e intercultural, articulada
sobre la idea de un mundo común a compartir, a
negociar, a reinventar, que nos lleve a pensar como afirman Malgesini y Giménez
(2000, 62): “allí donde hay una persona, hay una ciudadana o ciudadano con
plenos derechos, iguales a los de cualquier otro u otra”.
Consecuentemente nos encontramos ante todo un reto como es el de conquistar una sociedad abierta a la otredad, a la alteridad y a la diferencia e instaurar en ella un proyecto de vida basado en el diálogo para lograr una convivencia pacífica y armoniosa. En esta era de la globalización exigimos el cumplimiento de los derechos humanos para todos. Creemos necesario ante la humanidad luchar por conseguir un mundo basado en los valores interculturales. Urge adentrarnos en un diálogo constante fundamentado en el respeto, la tolerancia, la libertad, la comprensión y la solidaridad para acercarnos al otro, y a configurar espacios compartidos. Las respuestas dadas a los interrogantes formulados a lo largo de trabajo quizás nos ayuden a iniciar ese proceso de revisión necesario para instaurar nuevos modos de hacer. Más allá de las declaraciones de intenciones, se requiere el compromiso moral de las diversas instancias e instituciones educativas. El reto que se plantea es el de contribuir a crear una sociedad inclusiva que respete la diversidad, produzca un reconocimiento de las múltiples identidades presentes y cree lazos de pertenencia a la comunidad local. La ciudadanía actual está obligada a pensar de forma global para actuar en el contexto local. Sus valores, creencias, prácticas y modos de vida deben reflejar esta forma de habitar la ciudad.
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