Uno de cada cinco niños no tiene acceso a una educación equitativa y de calidad
A pesar de que antes de la pandemia ya habían muchos niños y adolescentes que no podían recibir una educación completa por cuestiones económicas, discriminación u otras razones, pues según los datos que UNICEF recogió, en pleno siglo XXI, el 58% de los menores no tienen las competencias básicas, con la pandemia, se ha podido comprobar que la brecha digital que esta ha dejado, los alumnos con mayores dificultades económicas se han visto con una extrema falta de educación debido a factores como la ausencia por parte de las escuelas de mejorar el uso de las tecnologías en las aulas, la importancia de una competencia global que ayude a dar sentido a la pandemia y también, el impacto que tiene esta en nuestras vidas y cómo nos afecta.
Según el informe PISA, que mide las habilidades para afrontar conflictos de convivencia y cuestiones globales, España, al contrario del resto de países, destaca muy por encima de la media de las competencias globales.
Ana Eseverri, directora de la ONG AIPC Pandora, destacó que los jóvenes deben saber diferenciar entre derechos y privilegios, que deben crecer sabiendo que lo que ellos consideran como derechos, para otros pueden ser privilegios. Esto podrá influir en que tendrán una conciencia que permitirá un mundo mejor. Además, destaca que es importante que los jóvenes tengan esa visión global para que así puedan llegar a tener aún más libertad de elecciones que las que están teniendo en el entorno donde están siendo educados actualmente.
La educación es uno de los derechos que, con los primeros meses de la pandemia, nos dimos cuenta de que es uno de los más importantes, pues durante esta, pudimos visualizar la gran brecha digital y las desigualdades de acceso a recursos económicos.
En muchos países, la educación dista de estar garantizada, ya sean por la pobreza, conflictos armados o barreras socio-culturales, pues interfieren en el acceso a una formación adecuada y a disfrutar de un futuro seguro. Por esto, organizaciones como AIPC Pandora, despliegan proyectos en muchísimos países donde envían a jóvenes para que den clases, realicen talleres, etc. Esto hace posible que los jóvenes tengan experiencias muy positivas para que siempre tengan en cuenta este aspecto solidario.
Por ejemplo, en Kalassa, con ayuda de la comunidad, se construyó una escuela donde proporcionan educación y comidas. Además, las mujeres en esa escuela no solo se ocupan de las comidas, sino que también están a cargo de un taller de costura donde hacen los uniformes y venden su artesanía para así poder invertir el dinero en la escuela.
Además, Pandora también trae a España jóvenes de otros países para que puedan experimentar la educación aquí.
A pesar de todos los esfuerzos, actualmente la desigualdad de género sigue siendo realidad en nuestro país debido a los estereotipos. Según Pérez Dorao, las niñas siguen recibiendo mucha información subliminal en cuestión a “trabajos de hombres y de mujeres”, haciendo que haya chicas que piensen que no pueden elegir lo que realmente quieren porque “no es de chicas”. Evidentemente, el problema está en que en el momento de decidir lo que quieren hacer, son limitadas por los estereotipos. Por ello, fundaciones como Inspiring Girls, ayudan a romper esas barreras visibilizando referentes femeninos en todas las profesiones. Derribar estas barreras de género tiene beneficios evidentes, pues estudios acreditan que empresas con equipos directivos mixtos ganan más dinero.



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